jueves, 5 de julio de 2012

Love Song



Yo era
la chica de la carta en cadena,
la chica que no paraba de hablar de ataudes y ojos de cerradura,
la de las facturas de teléfono,
la foto arrugada y las conexiones perdidas,
la que seguía diciendo-
¡Escuchad! ¡Escuchad!
¡Nunca debemos! ¡ Nunca debemos!
y todas esas cosas…

esa
con los ojos medio metidos bajo su abrigo,
con sus enormes ojos de azul metálico de arma,
con la vena delgada en la curva de su cuello
que zumbaba como un diapasón,
con sus hombros tan delgados como un edificio,
con su pie delgado y sus delgados dedos,
con un viejo anzuelo rojo en su boca,
la boca que seguía sangrando
en los terribles campos de su alma…

esa
que seguía cayéndose dormida,
tan vieja como una piedra era,
cada mano como un trozo de cemento,
durante horas y horas
y luego se despertaba,
después de la pequeña muerte,
y luego era tan suave como,
tan delicada como…

tan suave y delicada como
un exceso de luz,
con nada peligroso en absoluto,
como un mendigo que come
o un ratón sobre una azotea
sin trampilla,
con nada más honesto
que tu mano en su mano-
¡con nadie, nadie sino tú!
y todas esas cosas.
¡nadie, nadie sino tú!
¡Oh! No hay forma de traducir
aquel océano
aquella música,
aquel teatro,
aquel campo de ponis.

Anne Sexton, Love Song

12 comentarios:

Anónimo dijo...

"con sus hombros tan delgados como un edificio,

con su pie delgado y sus delgados dedos,

con un viejo anzuelo rojo en su boca,...

impresionante!!"


rama...

un saludo,

Tera dijo...

¡Oh! ¡Hay forma de traducir!

Me encanta!!

Un beso, Say!

stalker dijo...

Anne Sexton, una de mis favoritas, y más aún si llega por la mediación de tus palabras: agua viva volcada en el cuenco, soplo marino, don incesante de manos inocentes, abiertas, con flores de hambre pequeña en las nervaduras de la fragilidad...

el poema dice tanto que se excede a sí mismo, a punto de desbordarse, luchando por sustraer un filón a lo inexpresable... injertas muy bien lo intraducible en la corriente de lo que sí puede expresarse, con manos amigas acercas la joya ardiente arrancada del centro del bosque, la íntima voladura de los puentes entre el presentimiento y el cuerpo en llamas...

es de ternura la raíz que vamos siendo

nos alimentan estas virutas de lenguaje, animales, cálidas, extasiadas, desde el centro mismo de una delicadeza temblorosa...

abrazos!

Say dijo...

rama,

un saludo!

Say dijo...

Un beso Tera!

Say dijo...

“Agua fue mi extraña flor. / Hay que imaginarse a una mujer / sin una toga o una bufanda / en un sofá tan profundo como una tumba. -Anne Sexton

"Una mujer así no se avergüenza de morir. / Yo he sido de ésas. " Anne Sexton


Stalker,
sí, yo he sido de esas...el viejo anzuelo rojo en la boca,... mi cuerpo desnudo despojado hasta los huesos..."tan suave y delicada como
un exceso de luz,
con nada peligroso en absoluto,
como un mendigo que come
o un ratón sobre una azotea
sin trampilla..."

Anne Sexton también es una de mis favoritas, y reconozco cada palabra escrita, escucho el poema...

comprendo todo,

"yo he sido de esas..."

y gracias Stalker, por entrar en esos vuelcos, en las flores de hambre y los cuerpos en llamas, nervaduras de la fragilidad... nombrar algo de lo inexpresable...de lo que está ahí...

Un abrazo raíz

Carmela dijo...

Anne Sexton, que ternura me despierta esta mujer, que estaba poseída por esa gracia que Simone Wei decía solo podía entrar en un vacío dispuesto a recibirla. Solo ella misma podría haberse dado un lugar desde el que contemplar la vejez con mirada serena.
Un beso, Say.

Say dijo...

Carmela,
qué maravilla lo que decía Simone Weil,

la gracia que sólo podía entrar en un vacío dispuesto a recibirla...


un beso, Carmela

fiorella dijo...

... con nada más honesto
que tu mano en su mano-
¡con nadie, nadie sino tú!...

Un anhelo, tan simple, tan cálido...una mano en otra mano...
Un beso

Say dijo...

" Anhelo, decimos, porque el deseo está lleno de distancias infinitas" Robert Hass


un beso fiorella!

ana dijo...

imposible no verme en el poema,vivirme en él,la resonancia es inmediata: con el mismo deseo y el centro ardiente que desborda . Anne Sexton se deja atravesar por esa fiebre..."yo he sido de esas..."
un fuerte abrazo diapasón, querida Say

Say dijo...

ana,
imposible no verte en el poema...

imposible no sentirte vivir... atravesada por esa fiebre...

imposible no escuchar ese sonido ardiente del deseo...


“He estado pensando en cómo el cuerpo
es un buitre, todo avaricia y necesidad.
Cómo el deseo se arrastra hacia delante, acechano,
durante días la captura, con tal fuerza,
que te deja sin aliento” Carol V. Davis, “Need”

un abrazo, anamaría, de océano, de música, de cuerdas tocadas, de deseos