Resuena en la mente, por todo el cuerpo, outsider, transgresiva, vibración, intersecciones suicidas de nombres, en un sufrimiento oculto. en una noche como esta puedo imaginar. no son las sombras de mi propio abismo ahora, la voz que queda en la memoria, haber amado sobre un lecho de hojas. un círculo de nieve, aquel que hicimos a orillas del Spree. amando en el gran descenso, en esta sensación de irreversibilidad. siempre ocurre un día que algo se rompe dentro. y todavía somos niñas, y a partir de ahí un pájaro comienza a picotear el corazón. y cada acto de amor lo envolvemos en la mistificación. somos devoradoras de cielos, pero nuestras alas no nos alcanzan, y sentimos la punta de los dedos de una mujer sobre nuestro coxis, introduciéndose más allá, y a Ezra Pound con los Cantos, su pasión por Mussolini, los misticismos fascistas en su vida, y algunas no aceptamos el maltrato a la compañera, y hay tantos otros poetas que ponen una manzana sobre la cabeza de una mujer jugando a gángsters. ó hijos de las flores. cuánta vertiginosidad en este campo anárquico en que vivo, un destacamento en el alma que lucha por sobrevivir...veo las bayas rojas brillantes entre la hierba, rodábamos llenándonos la camiseta de manchas rosas, sangre saliendo. la chica que sostiene la caja mágica a bordo del empire ship atrae mi nuca para besarme, ¿qué estoy soñando en esta caída?
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miércoles, 25 de enero de 2012
Outsider
Resuena en la mente, por todo el cuerpo, outsider, transgresiva, vibración, intersecciones suicidas de nombres, en un sufrimiento oculto. en una noche como esta puedo imaginar. no son las sombras de mi propio abismo ahora, la voz que queda en la memoria, haber amado sobre un lecho de hojas. un círculo de nieve, aquel que hicimos a orillas del Spree. amando en el gran descenso, en esta sensación de irreversibilidad. siempre ocurre un día que algo se rompe dentro. y todavía somos niñas, y a partir de ahí un pájaro comienza a picotear el corazón. y cada acto de amor lo envolvemos en la mistificación. somos devoradoras de cielos, pero nuestras alas no nos alcanzan, y sentimos la punta de los dedos de una mujer sobre nuestro coxis, introduciéndose más allá, y a Ezra Pound con los Cantos, su pasión por Mussolini, los misticismos fascistas en su vida, y algunas no aceptamos el maltrato a la compañera, y hay tantos otros poetas que ponen una manzana sobre la cabeza de una mujer jugando a gángsters. ó hijos de las flores. cuánta vertiginosidad en este campo anárquico en que vivo, un destacamento en el alma que lucha por sobrevivir...veo las bayas rojas brillantes entre la hierba, rodábamos llenándonos la camiseta de manchas rosas, sangre saliendo. la chica que sostiene la caja mágica a bordo del empire ship atrae mi nuca para besarme, ¿qué estoy soñando en esta caída?
Etiquetas:
el bosque,
el deseo,
la irreversibilidad del corazón
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