sábado, 12 de marzo de 2011

El recuerdo, entre los huesos estos días

Hace años, entre los empleos para vivir y pagarme los estudios, trabajé en una fábrica de Sant Andreu de la Barca. Un día cargando una fila de cajas para los envasados, se me fueron al suelo. Alicia,Ali, vino hacia mí para ayudarme. Después me invitó a un cigarro (cuando aún fumaba), en el descanso de media mañana. A partir de ahí, todos los días estuvimos juntas. Me daba fuego exactamente con ese mismo gesto. Yo le decía, Ali dame fuego y ella en silencio, acercaba su cigarro al mío. Muchas veces en los descansos, no hablábamos, fúmabamos, una enfrente de la otra. Compartimos dolores de espalda, heridas en las manos y en el alma. Esta imagen me recuerda a nosotras en aquellos tiempos y a todas la trabajadoras silenciosas y con trabajos duros y mal pagados. Trabajos que las mujeres realizan sin luz ni taquígrafos. La foto, la tengo en el rincón más visible de mi casa de forma que la veo cada día.
Nuestras vidas se separaron. Pero la recuerdo siempre.

(el 8 de marzo está en todos mis días)

Imagen, Hulton Getty

14 comentarios:

marcela dijo...

Precioso Say, los recuerdos tan pequeños son los más grandes. Los recuerdos muy grandes, van jibarizándose para adecuarse a la medida de nuestro almario.
Todos los días son el 8 de Marzo, que bien que lo recuerdes.
Besos y un abrazo de placebo.

Stalker dijo...

Impresionante, Say, ese recuerdo entre los huesos...

pienso en los pequeños gestos que redimen, que cauterizan la herida con que afrontamos el mundo y la intemperie, cuando estamos solos y nos dolemos y no hay regazo al que caer. Aquí, el gesto era el regazo: mínimo pliegue, complicidad de los cuerpos, lengua muda, vida compartida. En esa vibración cordial reconozco algunos gestos de mi propia vida, cuando me levantaba a las cinco de la mañana a descargar camiones y hacía frío... Creo que quienes no han estado en esos trabajos durísimos, que ponen a prueba la resistencia física, desconocen algo: algo les ha sido arrebatado. Quizá la cercanía, el gesto, de esa experiencia. Quizá algo más.

En casas como la de mis padres, donde no había libros, ni música, ni películas, donde jamás se hablaba de cultura (esas casas cuya única función era el descanso después del trabajo extenuante del subproletariado alienado), uno se levantaba a trabajar en silencio, y sólo un breve gesto podía salvar el día agotador, sin horizonte.

Ahora uno vive en otro lugar, hace otro trabajo (con una pantalla delante a veces, con alumnos enfrente otras) y eso se entiende como "progeso". ¿Realmente lo es? Lo que está claro es que a mi alrededor ya no veo esos gestos curativos, esa cercanía cuyo recuerdo la memoria atesora como huellas calcinadas.

Eso que entrañamos, eso que vive entre los huesos y ahí se dice y canta,

abrazo

mariajesusparadela dijo...

Preciosa imagen y hermosa manera de recordar y reconocer lo que no se nos reconoce.

Maia dijo...

Qué bella imagen!

vera eikon dijo...

Bonita historia Say. Yo nunca he fumado, sin embargo,un poco a contracorriente con la actualidad, el hábito de fumar se me presenta envueto por un halo glamouroso y sofisticado(quizás sea por el halo que conforma el humo de un cigarrillo). Sobre todo las imágenes en el cine, cuando ves a un adolescente, casi un niño, aspirando el humo, mientras sus ojos se pierden en el horizonte de su mañana ¿acaso ese gesto no tiene algo de autoafirmación?. Y cuando son mujeres las que aparecen en pantalla fumando, sobre todo cuando las películas están ambientadas en décadas como los 40 o 50 ¿existe algo más rabiosamente femenino y contestatario?. Envidio la intimidad que se establece en esta foto entre dos mujeres trabajadoras, fumadoras, incluso me atrevería a decir modernas. La intimidad que tenías con tu compañera de trabajo en ese momento de cigarrillo. Ahora con la entrada en vigor de la nueva ley veo los corrillos que se forman en las puertas de los bares y compruebo que completos desconocidos hablan con familiaridad, amparados en el humo (la mayoría maldicen la dichosa ley pero también se sienten ciudadanos ejemplares por respetarla). Yo les miro y a veces les envidio...
Besos

Say dijo...

marcela,
muchos recuerdos me han acompañado estos días. Éste, con mucha emoción. Me gustaría encontrarme con Alicia y decirle Alí dame fuego...entre los edredones imaginaba que sí, que ella estaba por aquí, que estiraba su brazo y acercaba su cigarrillo al mío.

Un abrazo marcela!

Say dijo...

Stalker,
estos días vivo entre los recuerdos. Ahí me he refugiado. En esas vivencias marcadas a fuego en los huesos...en esos gestos que redimen...

Los madrugones y el frío de las cinco de la mañana...llegar silenciosos en medio de la desolación...ponernos nuestros monos de trabajo y salir a flote...

Es cierto, Stalker, creo que quienes no han vivido determinadas circunstancias no pueden comprender otras determinadas cosas. Aunque empáticamente sean capaces de imaginar algo parecido.

Es como si nosotros hubiésemos estado en todos los estadios del purgatorio y el infierno por los que pasa Dante y Virgilio...somos los que están dentro. Somos los condenados al infierno porque nos hemos rebelado contra todo lo que signifique poder y omnipotencia.

En los sures del mundo se ha sobrevivido a base de mucha dignidad (lástima que esta palabra la hayan manipulado y vaciado esos de siempre, pero la utilizo como se utilizaba antes de todo esto) y también había mucha sabiduría que venía de la pura honradez y del desprecio a las vanidades inútiles.

Stalker, es cierto, y ahora ¿qué tenemos? Competitividades extremas para alcanzar no se sabe qué. Y mucha alienación "glamurosa".

Un abrazo!

Say dijo...

mariajesus,
es verdad, tanto trabajo, tanto esfuerzo, tanta lucha, tanta injusticia, tanta desigualdad y tanta vida ahí, ninguneada.

Say dijo...

Maia,
hace años que esta imagen va conmigo.

Cuando la vi me dió un vuelco el corazón. Me recordaba a Ali y a mí. La recorté de una revista. Es un recorte muy pequeño. Lo llevé a una fotocopiadora, hice una ampliación. Compré un paspartout, la coloqué dentro y la tengo colgada en todas las paredes de todas las casas en las que he vivido. Necesito mirarla a menudo.

Un beso

Say dijo...

vera,
a mí me gustaba fumar. Fumé durante muchos años. Ahora he procurado dejarlo porque notaba debilidad física.

Fumar en cietos momentos sí ha sido un modo de actuar contestatario. Sobre todo para las mujeres, a las que se les prohibía cualquier cosa que no fuese cocinar y planchar. Después era una forma de rebeldía, de probarlo todo, hasta los porros. Más tarde, simplemente, nos enganchábamos a un aroma, a un gesto, a una complicidad, a una forma de vida. Ten en cuenta que la publicidad ha creado mitos e imágenes para subyugar estéticamente.

En aquel tiempo, nosotras, estábamos ajenas a todo. Sólo fumábamos y mirándonos entre el humo y el silencio nos apoyábamos y nos decíamos todo.

Lo que comentas sobre la nueva ley. Yo sobre todo estoy en que hay que respetar a quién no quiere respirar el humo del tabaco. Aunque luego en la calle, el anhídrido cárbonico de los tubos de escape y los humos de las fábricas, sea inmensamente más contaminante y asfixiante que el otro.

En sitios cerrados públicos es mejor no fumar. Se fuma en la intimidad o en la calle haciendo corrillos...mejor!.

vera, un beso.

Curiyú dijo...

Siempre tan sutil, usted, mi querida. Ese cigarrillo merece ser eterno.

Say dijo...

Curiyú,
sé que tú sabes todo lo que significa ese cigarrillo...

Y todo lo que renace en los pozos anhelantes del alma...

camino roque dijo...

palabras de hueso
y aún enterradas
saldrán de la tierra

Say dijo...

camino roque,
imagen reveladora..."palabras de hueso y aún enterrradas saldrán de la tierra"

Las intuimos,las presentimos, las notamos...