jueves, 27 de enero de 2011

No hay atajos


El vigor tendrá que esperar. navegar alrededor y ver si puedo averiguar quién eres. Palabras, palabras. Lenguaje. soy muy pequeña, un lío. en mi mano, fruta mordida de tu boca a mi boca. tras la inundación quiero ser reparada. Anillos de plata blanca. es preferible que Camille amara tan ardientemente. en sus manos la piedra y la inocencia. Rodin no se sabe. Recopilaste hojas para dármelas. y nos escondimos para besarnos. Guardo otro secreto a punto de perder. Otra vez brillando la noche. ¿la gente que tengo cerca de mi corazón ha de salir?. sentí físicamente miedo cuando tuve que irme y correr en la nieve y aguanieve a la deriva. me hubiese perdido. qué anticuada estoy en el amor.¡con las manos llenas otra vez y todo se cae!. a veces eres resbaladiza como hielo en la mañana. Deberé cumplir un rito, con el fin de escapar a un pequeño desastre. luego hacer mi vida sin más. en el Pigalle, lesfatales, cuando me viste con otra mujer, tus celos. al besarme, me mordiste los labios. Con todo lo que implica, ésta es la vida de nuevo. No hay atajos. Los días de invierno como éste, son maravillosos … Sí, los días de invierno…jengibre, vainilla y chocolate negro. carámbanos de hielo a lo largo de las paredes del acantilado. Sé que son días hermosos…es tan difícil de ver… en estos momentos ...

Imagen, Tim Brakemeier

10 comentarios:

Maia dijo...

El invierno es hermoso, uno puede escaparse dentro de uno mismo, arroparse y no tener necesidad de salir a buscar atajos donde no los hay. No sabía que escribías. Me gusta.

Say dijo...

Maia,
es verdad, el invierno es hermoso siempre.

Y es verdad que, como dices, uno puede escaparse dentro de uno mismo. Ahí adentro hay mundos anhelantes, y eso sirve de transporte para seguir anhelando, que es como seguir viviendo a plena vida.

El deseo del amor.

En la desesperación de la carencia no hay atajos.

Escribo. Escribo cartas de amor. Y creo que eso, todos lo hacemos. Es una manera de declarar el amor, de recordar y de resistir.

Un abrazo Maia

Edmundo dijo...

Una delicadeza. Todo es tan resbaladizo.

Curiyú dijo...

Los celos al besar...si, creo que ese es un síntoma innegable del amor.

Say dijo...

Edmundo,
tan resbaladizo como el amor. Viviendo en ese acantilado inmenso...

Say dijo...

Curiyú,
el beso es pura respiración, puro deseo, puro amor. Ahí sentimos todo...

marcela dijo...

El beso es el atajo más recto hacia el deseo. Besar, tan dulce como un chocolate amargo. Amar-go.
Besos

Say dijo...

marcela,
el beso, tan dulce y tan alimenticio como el chocolate amar-go. El beso lleva el deseo y todo el amor.

Stalker dijo...

y yo agradezco que seas pequeña y fruta, y que nos des sabor de invierno en este texto que indaga en pliegues íntimos, que se busca y en el tránsito no cela, no recela sino que da: generosidad de manos pequeñas también, que van tallando una forma, un rostro, una pregunta, manos que devinen tectónicas en un universo con-movido. la interioridad es de nieve. la madriguera está lista. si avanzas un paso más, verás que no hay caída

tu texto es cielo despejado en este día húmedo

abrazos

Say dijo...

Stalker,
cuando atravesamos los extensos páramos helados, saber que hay una madriguera cálida esperando, nos hace sentirnos acompañados en ese tránsito. Páramo helado por el que deambulan personas errantes, que buscan.

Cuando hay amor, no hay caída. Y siempre damos ese paso más.

La interioridad es de nieve. En nuestro interior resuenan sonidos y silencios llenos de significado. En nuestras manos llevamos esos mundos ofrecidos.

Stalker, hilos que llegan...tus palabras cruzan entre los precipicios y rescatan.