viernes, 19 de marzo de 2010

Tierra del fuego, de Adam Zagajewski


Bajo otra luz ves de repente el mundo,
las puertas de casas ajenas se entreabrirán por
un momento,
los pensamientos secretos saldrán, serán las fiestas
menos dolorosas,
más comprensible la alegría ajena,
y más bellas las caras.

Olvídate de ti, ciégate de éxtasis,
olvídate de todo, volverá así quizás
una fraternidad y una memoria más profundas,
y dirás no lo sé, no sé cómo ocurrió:
las palmeras abrieron mi corazón ansioso.

Tierra del fuego, Adam Zagajewski
Ed. Acantilado

2 comentarios:

Sonja dijo...

Me gusta el poema, y me gusta muchísimo la foto de esa puerta, ¿de dónde será? madre mia si viera yo una puerta así por la calle me quedaría 10 minutos mirándola.
Lo único que no me gusta del poema es la palabra "palmeras", por alguna razón siempre las he detestado, o por lo menos nunca las he amado, recuerdo en mi infancia haber pensado que eran una mala parodia de la verdadera idea de "árbol", reminiscencias que tiene una.
Saludos

Say dijo...

A mí también la palabra "palmeras" me parecía rara. Es por el concepto que aquí tenemos de esa palabra. Es verdad que la imagen que nos produce esa especie de epifanía que él describe en sus últimos versos, seguramente tendrá que ver más, por ejemplo, con los árboles que un día, perdidas dentro de un bosque, nos sobrecogieron y "abrieron mi corazón ansioso".

La puerta es la que da paso al jardín secreto...