domingo, 28 de marzo de 2010

Canción para una dama, Anne Sexton


El día de los pechos y las pequeñas caderas
la ventana acribillada por una desapacible lluvia,
lluvia arreciando como un pastor,
nos acoplamos tan cuerdas y tan locas.
Yacimos como cucharas mientras la siniestra
lluvia caía como moscas sobre nuestros labios
y sobre nuestros ojos felices y nuestras pequeñas caderas.

"La habitación está tan fría cuando llueve", dijiste
y tú, femenina, con tu flor
rezaste novenas a mis tobillos y a mis codos.
Eres un producto nacional, un poder.
Oh mi cisne, mi esclava, mi querida rosa de lana,
incluso un notario daría fe de nuestra cama
mientras me amasas y yo me elevo como el pan.

El asesino y otros poemas, Ed. Icaria