lunes, 15 de marzo de 2010

Extranjeros para nosotros mismos, de Julia Kristeva


"El mundo no ha visto nada sagrado en la desnudez abstracta de un ser humano (...) Parece como si un ser humano que no es más que un ser humano haya perdido precisamente las cualidades que permiten a los demás tratarlo como a un semejante" (1)

"...el extranjero empieza cuando surge la conciencia de mi diferencia y termina cuando todos nos reconocemos extranjeros, rebeldes ante los lazos y las comunidades."

"...el tipo de absorción de la extranjería propuesto por nuestras sociedades se rebela como inaceptable para el individuo moderno, celoso no sólo de su diferencia nacional y ética, sino principalmente de su diferencia subjetiva, que es irreductible. El nacionalismo surgido de la revolución burguesa, se convierte en el símbolo primeramente romántico y más tarde totalitario."

"Se impone una evolución de las mentalidades para favorecer la mejor armonía de tal polivalencia. Tal vez se trate, en definitiva, de ampliar a la noción de extranjero el derecho al respeto de nuestra propia extranjería y, en suma, de lo "privado", que garantiza la libertad de las democracias. El acceso de los extranjeros a los derechos políticos con los derechos y deberes del lugar. (...) No obstante, el problema fundamental que frena estos acomodos que juristas y políticos están en vías de conseguir bajo la presión variable de las necesidades económicas nacionales es un orden más psicológico, e incluso metafísico."

"...Está surgiendo una comunidad paradójica formada por extranjeros que se aceptan en la medida en que se reconocen extranjeros para sí mismos. La sociedad multinacional sería así el resultado de un individualismo extremado, pero consciente de sus ansiedades y de sus límites, en que no se incluirían más que irreductibles dispuestos a ayudarse en su debilidad, una debilidad cuyo otro nombre es nuestra radical extranjería."

(1) Hannah Arendt, "El imperialismo"
Fotografía de Beata Bieniak

6 comentarios:

Stalker dijo...

Punzantes reflexiones en esta era confusa, dominada por la glocalización, el auge de los nacionalismos de todo tipo, el desmembramiento de comunidades tradicionales en el tercer mundo, etc.

El extranjero, toca reflexionar sobre el extranjero que somos aun en la multiplicidad que nos conforma,

abrazos

Say dijo...

Sí, Stalker,
toca reflexionar sobre esos extranjeros que llevamos dentro: el desamparado, el errante, el buscador de agua y comida...pero la gente no quiere reflexionar sobre nada y saca su otro yo prepotente e inmisericorde ante los extranjeros que llegan a sus pueblos.
Los nacionalismos han radicalizado la xenofobia. Las personas del lugar que, de casualidad, han nacido ahí, como hubieran podido haber nacido en cualquier otro lugar, vuelcan todo su ser en obedecer las consignas nacionalistas y los conceptos institucionales que les dictan cual es "su identidad" y qué lengua la que hay que hablar obligatoriamente.
Los que no queremos nación ni patria sino que simplemente reconocemos nuestra pertenencia a un universo, a un planeta, no tenemos cabida. Nos comprimen y nos coartan bajo sus dictaduras nacionalistas con las que hay que tragar si queremos vivir en este trozo de tierra que en origen no era de nadie.

Me alegra tu visita.
Un abrazo

Sonja dijo...

"Los que no queremos nación ni patria sino que simplemente reconocemos nuestra pertenencia a un universo, a un planeta".

Say estas palabras suenan bien, es esa clase de frases con las que todo el mundo estaría de acuerdo y no dudo que la pronuncia convencida.

Pero me temo que es bastante utópica y si me apuras, es una de esas mentiras piadosas.

Todo el mundo es de algún lugar y de alguna forma lleva impreso un carácter, todo el mundo habla una lengua aprendida de los labios de su madre y esa lengua suponen miles de años de herencia, porqué suena tan relamida la lengua francesa, seductora la italiana y marcial la alemana? porque expresa a quienes la construyeron.

La idea de estar por encima de toda particularidad nacional es una pretensión irreal, ya que en la realidad siempre habrá una particularidad que se imponga, porque así funciona la naturaleza y el ser humano es parte de la misma.
Los que no quieren particularidades renuncian a las propias pero siempre existirá una a la cual deberán replegarse, porque tendrán que hablar en una lengua y soportar unas tradiciones, las que sean.
Supongo que dentro de mucho tiempo la globalización habrá absorbido gran parte de las singularidades nacionalistas y solo habrá una o dos culturas que serán un collage de las que más se hayan esforzado por perpetuarse.

Entonces las personas como usted, rebeldes por naturaleza seguramente se lamentarán por esa obligatoriedad de ser ciudadanos del mundo e identificarse con algo y empezarán a reclamar tal vez antiguas culturas perecidas.
El destino del hombre es el de Sísifo, agotadoramente cíclico me temo.

Hanna Arendt era de origen judío, creo que este pueblo tiene bien claro su derecho a la existencia y a preservar su cultura, ese derecho es compartido con el resto de pueblos y culturas de la tierra.
El eterno problema es como dijiste en una ocasión deslindar donde empiezan los propios derechos y donde los del otro.

Say dijo...

Sonja,
tienes toda la razón, es utópico. Pero cuando pensamos en que el mundo mejore, siempre se nos viene a la mente una utopía.

"¿Patria? ¿qué patria?. La única patria que hay es la palabra, pero existen demasiadas lenguas." Luis Menéndez (Bardamu)

SrtaLugosi dijo...

Excelente anotación de un libro que ha desaparecido de las bibliotecas y librerías de este lado del mundo. Como investigadora, te consulto si lo tienes en alguna edición digital, para así poder disfrutar de su lectura.
Muchas gracias.
te dejo mi email para que nos podamos comunicar: asunflower28@hotmail.com

Say dijo...

SrtaLugosi, no tengo información sobre alguna edición digital. este es un libro que tengo en mi biblioteca desde hace muchos años, así que no he investigado por la red a ver si la hay o no. pienso que si miras, seguro que encontrarás algún documento del libro que alguien haya colgado, seguro que sí. un saludo