sábado, 20 de febrero de 2010

No hay nadie en casa, de Dubravka Ugresic II


"Gran parte de la escena literaria femenina se caracteriza por la rápida asunción del discurso femenino (pseudo) feminista en cuya envoltura se venden contenidos misóginos y patriarcales. Los medios, en particular los periódicos de los países en transición, prefieren a las autoras que escriben sobre sexo sin restricciones, pero que al mismo tiempo se fotografían planchando las camisas del marido. Las escritoras son columnistas bien pagadas y no les preocupa la sospecha de que esos mismos periódicos están en manos de la mafia político-económica local. Apoyan el cinismo moral como fórmula de la conducta de éxito en el mercado a la par que el "sentimentalismo" (entrevistas llenas de detalles personales, emocionales, vinculados con los temas generales "femeninos", acompañadas de fotografías que confirman el estereotipo de "buenas madres, esposas y amantes"). Al afirmar la pseudosubversión mediante una conducta pública ambivalente, la articulación política falsa y el feminismo, las escritoras de la transición apoyan el statu quo y ridiculizan la posibilidad de un cambio político real. La escena literaria masculina utiliza las mismas estrategias, pero no se dedica a las manipulaciones de la identidad de género (porque su primacia no está amenazada), sino al autoposicionamiento en el mercado "ideológico" nacional.

No hay comentarios: