lunes, 4 de enero de 2010

EL VIAJE



Agua y piedras.
Voy a nadar hasta cruzar al otro lado.
Mis heridas se curarán por el camino.
Los edificios a los lados del río volarán por las nubes
mientras todo se deshiela.
"Hace mucho calor y veo mariposas nocturnas posándose en flores plateadas"
Me gustaría saber.
Saber hacia dónde se puede ir.
He atravesado el frío
y el silencioso eco de ese frío.
Ya no tengo casa.
Te he hablado de un árbol rojo.
Furiosamente enciendo velas
que dentro me marquen un camino. Como
cuando hemos buscado juntas
la imagen Makarska al pie del monte Biokovo,
la escena del mar Adriático con el horizonte azul,
la Casa de las Flores en Belgrado.
Solía soñar con escapar, con escapar de los glaciares
que siempre aparecían en mis sueños
porque temía desaparecer muerta de frío allí sola.
Todavía tengo mi pequeño gorro de Montenegro.
Durante el viaje ví flores
cubiertas de nieve
y en las consignas de las estaciones
maletas abandonadas.
Los atardeceres de invierno
de los paises devorados por la niebla
quedan lejos.

Imagen de Albena Markova