lunes, 18 de enero de 2010

YA NO CREO, DE MARINA TSVIETÁIEVA



¡Nostalgia del pais natal! ¡Embrollo
resuelto hace ya tiempo!
Me da igual -
donde estar sola

y qué piedras pisar
cabizbaja y con la compra
rumbo a una casa que no se sabe mía,
como algún hospital o un cuartel.

Me da igual, en medio de qué
caras encolerizarme como un león
enjaulado, y de dónde
ser expulsada - sin perdón -

hacia mí misma, hacia mis peculiares sentimientos.
Como un oso de Kamchatka sin su hielo
en dónde no avenirme (¡no lo entiendo siquiera!)
adónde ir a humillarme - me da igual.

Ya no creo en mi lengua
materna ni en su llamado visceral.
¡Me da igual en qué idioma
no ser entendida

por un lector que engulle
toneladas de periódicos y ordeña chismes!...
Él es del siglo veinte
Yo - estoy por encima de los siglos.

Me encuentro pasmada, como un tronco
al que han dejado fuera de la alameda.
Todos me dan igual, todo me da igual
y, tal vez, de todo lo que más

es lo que más cercano me ha sido.
Todas las marcas, todas las señales
todas las fechas me las han quitado:
el alma fue a nacer - por ahí.

Tanto me descuidó mi país
que ni el más perspicaz de los detectives
encontrará a lo largo del alma - y a lo ancho
una mancha de nacimiento.

Toda cosa me es ajena, todo templo está vacío para mí.
Y todo - me da igual, y todo - me es lo mismo.
Pero si encuentro por el camino - un arbusto
y sobre todo - de serbal...