sábado, 23 de noviembre de 2013

Ingeborg Bachmann en la tormenta de rosas





en 1971, cuando recibe el Anton Wildgans Prize Austrian Industry.



Ingeborg Bachmann, por Piper Verlag.

Ingeborg Bachmann, 1962, Kurt Saucke muestra a Bachmann sus libros favoritos.


Ingeborg Bachman, le encantaba leer, en este periódico italiano lee algo divertido, en el verano de 1970. 

Ingeborg Bachman, 1959, con Hans Magnus Enzensberger y Günter Grass.

Ingeborg Bachmann, por Piper Verlag, 1952, con Reinhard Federmann, Milo Dor y Paul Celan.

Ingeborg Bachmann cuando era niña en Klagenfurter Wörthersee, Austria. 

Poco antes de su muerte quiso volver a casa, pero murió en Roma el 17 de octubre de 1973 sin poder realizar este anhelo.



"Nuestro campo es el cielo,
arado con el sudor de los motores,
frente a la noche,
bajo la intervención del sueño -

.... ...

Quién vivió allí? ¿Quién tenía límpidas las manos?
Quién brillaba en la noche,
fantasma para otros fantasmas?

.... .....

¿Quién vive allá abajo? ¿Quién llora ....?
¿Quién ha perdido la llave de su casa?
¿Quién no puede encontrar su cama, quién duerme
sobre los umbrales? ? Quién, cuando llega la mañana, 
se atreve a interpretar la estela de plata: mirad por encima de mí...

Cuando el agua empuja de nuevo la rueda del molino,
¿quién se atreve a recordar la noche? "

Ingeborg Bachmann, Vuelo nocturno, El tiempo postergado.     

2 comentarios:

Miriam Tessore dijo...

la vida en fotografías siempre pega duro. Finalizás con una preciosa foto llena de viaje (ida y regreso)y de esperanza. Nadie vive en vano.

Hermoso poema

Say dijo...

Miriam,

le tengo mucho cariño a Ingeborg Bachmann,

a veces viene a mis ojos en una nebulosa el tiempo donde la leí de forma apasionada...

porque hubo un tiempo en que ella me peqó duro y tenía que hacerme con todos sus libros,

la vida en fotografías es como agradecerle en la dulzura lo que tanto ha significado para mí,

es cierto, como dices, su imagen de niña, es preciosa,

viaje de ida y vuelta, de esperanza,

me encanta su deseo de volver a casa,

el zumbido lejano calma "ese" insaciable dolor cuando llevas atrás en el tiempo el viaje anhelado de regreso,


nadie vive en vano.

no sé qué pensar sobre esto, Miriam.

a veces vivimos de forma tan desesperada,

pero siempre recuerdo el poema de Kavafis, Ítaca, cuando pienso en este largo viaje de la vida...