lunes, 7 de mayo de 2012

En la biblioteca


Hay un libro llamado 
"Un Diccionario de los Ángeles" .
Nadie lo ha abierto en cincuenta años,
lo sé, porque cuando lo hice,
las cubiertas crujían, las páginas
se desmenuzaron. Allí descubrí
Que los ángeles alguna vez fueron tan abundantes
como las especies de moscas.
El cielo en la oscuridad
solía llenarse con ellos.
Había que agitar los brazos
sólo para mantenerlos alejados.
Ahora el sol está brillando 
a través de los ventanales.
La biblioteca es un lugar tranquilo.
Los ángeles y los dioses se acurrucan
en la oscuridad de los libros sin abrir.
El gran secreto se encuentra
en algún estante donde la señorita Jones
pasa todos los días en sus rondas. 
Ella es muy alta, por lo que mantiene
su cabeza inclinada como si estuviera escuchando.
Los libros están susurrando.
no oigo nada, pero ella lo hace. 

Charles Simic, En la biblioteca

Imagen, Anselm Kiefer
  

8 comentarios:

stalker dijo...

los libros susurran su lengua pequeña

los ángeles eran pequeños, la salvación era minúscula; la redención: una consigna liliputiense en la misteriosa economía del universo

los ángeles custodian los libros como insectos dormidos en una geometría variable: crecen hacia adentro, hacia el asombro de nuestro rostro que apenas despierta, que ya es apenas el cáliz donde despertará una íntima resurrección

dioses pequeños crecen en los huecos entre los libros

dioses-polilla roen secretas letras que definen el roce de la piel, una delación, un encuentro fortuito, el gozo fugitivo de la conspiración de letras

los dioses-polilla, dormidos, sueñan lentamente el universo; nuestra materia es la materia de sus sueños

a golpe de verso vamos despertando y comprendemos, comprendemos...

El Joven llamado Cuervo dijo...

Siempre te imagino descalza, subida a una escalerita, en una Biblioteca inmensa y muy oscura, escogiendo libros, pero el ángel serías vos...

c c Rider dijo...

Una de las sensaciones más intensas es esa, abrir un libro consumado. Que desprende un hedor propio, evaporando fisicamente su maquinaria. Aunque su alma se mueva, susurre como una isla a un continente el signo reversible, a un mundo también en ruinas.
Me agrada el concepto "dios-polilla", lo imagino de cara al lógos después de darse unas vacaciones por las playas griegas.

Say dijo...

stalker,
lo que has escrito podría ser una de las introducciones del "Diccionario de los Ángeles".

me imagino abriendo con mucho cuidado ese libro ancestral, una de las páginas se desprende y cae al suelo, me inclino para recogerla y miro a ver qué hoja es, comienzo a leer y lo que leo es toda tu hermosa descripción de cómo son los ángeles que custodian los libros...y también veo esas palabras a medio comer por los dioses polilla...ávidos de tener en su cuerpo los roces de las palabras mágicas del deseo...

el libro susurra y comprendemos y comprendemos,

un abrazo stalker bello zahorí!

Say dijo...

Joven,
me encanta ir descalza, y me encanta ir a las bibliotecas, y me encantaría estar siempre descalza moviéndome entre los estantes...buscando libros y libros...y por los ventanales la luz del día iría cayendo en los hermosos naranjas y ocres rojizos del atardecer...

qué bonita visión me has proporcionado para imaginar!

un beso!

Say dijo...

cc,
“¡Libros!, ¡Libros! He aquí una palabra mágica que equivale a decir: "amor, amor", y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso, Fiódor Dostoyevski, padre de la Revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita, pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: "¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua, pedía libros, es decir horizontes, es decir escaleras para subir a la cumbre del espíritu humano.”Federico García Lorca,
Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros

libros provenientes de los paises del corazón, viviendo entre sus páginas hermosos ángeles custodios, y los dioses-polilla comiendo, comiendo...

un abrazo cc!

ana dijo...

...y los ángeles pululando entre los febriles hervideros de las letras, abriéndonos los ojos con sus alas,sacudiendo nuestras pestañas que no nos dejan ver, ángeles que nos despiertan con sus ínfimos gritos puntiagudos, que nos permiten oler las larvas de los dioses polillas que esperan la resurrección y el vuelo,y dicen santo, santo , santo y piden luz y libros para saciarnos. el secreto está allí, cuando abres y crujen los libros y los ángeles se amontonan y no queremos que se marchen, les hacemos agujeros a las páginas, diminutas corrientes para sus hambrientas fauces.


textos prodigiosos los de Simic y Stalker

besos de ángeles desclasificados

Say dijo...

...libros que llegan a nuestras manos hambrientas, libros que gritan, que desobedecen, que vuelan, que deliran, que desean, que aman, que desesperan...

ángeles pululando entre los febriles hervideros de tus letras, anamaría!!