viernes, 3 de febrero de 2012

Criaturas celestiales

Vamos a bañarnos a la balsa del campo de los báculos, de los chacales. El agua tiene hojas flotando y se ven reflejos verdes de los árboles. Nos detenemos en el borde. Y nos quedamos allí de pie silenciosas. Mirando fijamente la superficie. Ella toca el agua con la punta de su sandalia. Y suavemente las hojas comienzan a moverse. ¿Nos bañamos?. Me da cosa, le digo muy bajito. No está sucia, sólo está oscura, dice mientras vuelve a quedarse mirando fijamente hacia el centro de la balsa. Siento tanto deseo de complacerla... La miro y ella me mira al mismo tiempo. Me ofrece su mano y la enlazo con la mía, muy fuerte. Caminamos por el borde que tiene manchas de hollín. Llevo uno de los dobladillos del pantalón azul descosido, y arrastro broza y briznas. Voy detrás junto a ella, esperando qué, con el corazón doliéndome. De un salto baja del pilar de cemento que rodea la balsa, al suelo de tierra, para alivio mío…y nos adentramos entre los árboles…

6 comentarios:

Stalker dijo...

"esperando qué..."

en el borde, el corazón latiendo

el agua sólo está oscura

¿entrar en ella?: salvación

Say dijo...

el corazón latiendo, doliendo.

en el agua que sólo está oscura, al final nos bañamos,

entré en ella: salvación

ana dijo...

...caminamos por el borde...
delicioso relato

Say dijo...

ana,
la pasión en el filo...

que nos rompe...

que nos lleva hacia lugares remotos y radiantes...muy dolorosos...porque el corazón late tan deprisa que siempre está a punto de estallar...

pero tanta violencia y tanta dulzura no se pueden remediar...

caminamos por el borde...

abrazo inmenso

Tera dijo...

No sabes qué ternura me despierta este camino por el borde de la mano.

Hace días que viene a mí este lugar. Imagino el amor y luego imagino el alivio y sonrío...

Besos arrastrando briznas.

Say dijo...

Tera,
todos los millones de colores, los sueños, el gran amor brillando en el corazón...en el camino por el borde con las manos tan fuertemente entrelazadas...

...el amor, el alivio y después el abrazo, los besos, las caricias entre los árboles...

besos con mi corazón todavía palpitando entre hermosas briznas arrastradas por ese pequeño, libre y dulce desaliñado pantalón