sábado, 6 de julio de 2013

esculturas como dólmenes y pirámides. espacios internos...















Imágenes, Cementerio de Montmartre, París, Cementerio Monumental de Staglieno , Génova, cementerios esculturas, estatua del ángel, François Dugas, Fred Hurst, monumento fúnebre cubierto de escarcha, 2007

síndrome de Stendhal



Imagen, Johann Heinrich Füssli, Artista conmovido por la grandeza de antiguos fragmentos, 1780

jueves, 4 de julio de 2013

ecos del pasado invierno



Imagen, Annija Muižule

sur ses traces...



el sentido último de cada miembro es tocar, nunca semióticas entelequias se confrontaron con el azul real de esos cielos, seguramente habrían sucumbido en dialectos precipitándose sin remedio...

 



a veces algo no empieza ni termina porque el movimiento es al unísono...a veces se conoce a un alma más a la manera que lo hicimos cuando éramos pequeñas, la forma en que una niña hace sin juicio, sólo se permite revelarse a sí misma, y lo que revela es lo que se ve, todo ello, sin excusa ni jactancia. 


Imágenes, Andrei Tarkovsky, Aleksandra Kinskaj 

El espejo



Imagen, Andrei Tarkovsky, El espejo, 1975

miércoles, 3 de julio de 2013

brontë


"No hay espectáculo tan triste como la de un niño travieso," comenzó, "sobre todo una niña traviesa. ¿Sabes dónde van a ir los malos después de la muerte? "
"Ellos van al infierno", fue mi respuesta preparada y ortodoxa.
"¿Y qué es el infierno? ¿Me puedes decir eso?"
"Un pozo lleno de fuego."
"Y quieres caer en ese pozo, y quemarte en él para siempre?"
"No, señor."
"¿Qué tienes que hacer para evitarlo?"
Deliberé un momento: mi respuesta, cuando llegó era inaceptable: "Tengo que mantener una buena salud y no morir."

Charlotte Brontë, Jane Eyre

rodando en la niebla



Imagen, Hailey Heaton

Tennessee Williams


“ Hasta aquí el pasado y el presente. El futuro se llama “tal vez”, que es lo único posible llamar al futuro. Y lo más importante es no permitir que eso te asuste."

"¿Qué diablos puedes hacer en esta tierra sino captar lo que venga cerca de ti, con tus dos dedos, hasta que tus dedos estén rotos?" 

“Aquel verano me enamoré  de la obra de Antón Chéjov, o cuando menos de sus numerosos relatos cortos. Ellos me iniciaron en un estilo de sensibilidad literaria con el que me sentía muy identificado en aquella época. Hoy considero que Chéjov se contiene en exceso. Aun así, sigo enamorado de la delicada poesía de su narrativa, y La Gaviota continúa pareciéndome la más grande obra de teatro moderna, con la posible excepción de Madre Coraje, de Brecht.”

“Allí y en aquel momento, para bien y para mal, el teatro y yo celebramos nuestro matrimonio. Hoy sé que es la única cosa que me ha salvado la vida.”

“En una escena de Un Tranvía llamado deseo, Mitch dice a Blanche que él la había creído “recta”, y ella responde: “ ¿Qué significa recta? Recta podrá ser  una línea, o una calle; pero ¿recto el corazón? ¡Oh, no, el corazón humano es sinuoso como un camino de montaña!”

“¿O porque, a pesar de los largos años de análisis, de la merecida fama y del éxito, existían en su ser, profundamente enraizadas, una timidez y una soledad comprensibles sólo para unos pocos…?

“Cuántos insignificantes detalles hay que consignar en los anales de nuestra vida…Mucho de lo que queda entre líneas sería, sin duda, más digno de evocación; pero, por la razón que sea, eso permanece en la penumbra, mientras los aspectos superficiales de la biografía acuden claramente a la memoria. O, mejor dicho, con relativa claridad…”

“Rose (su hermana) no ha admitido ni admitirá jamás la realidad de una muerte. Sin embargo, una vez me dijo:
-Anoche llovió. Los muertos bajaron con la lluvia.
-¿Sus voces, quieres decir?
-Sí, sus voces...”

"Mata a mis demonios y mis ángeles morirán también"

martes, 2 de julio de 2013

en la faz de la tierra



en estos días me vino a visitar mi parte animal husmeador, mi berrido sideral que desvisto a bocados llenos. estaba yo dando paladas en el fango y resulta que voló todo, sí, sí todo aquello que soñábamos que vendría después de la faz de la tierra. el existencialismo dominical. dejé mis babuchas para despertar en el mercado ambulante de la plaza más famosa, comida, verdura y fruta, vísceras, sinfonía orgánica, los vendedores argelinos, tunecinos y marroquíes,  atraen a los clientes que pasan a través de un interrogatorio directo, sus melodías comerciales, su ritmo vocal, como si estuviéramos en un zoco más allá, tomates y pimientos que provienen del otro lado, cruzando el mediterráneo y si te fijas bien bien, se ven los destellos de algunas escafandras perdidas por el fondo. lejos, muy lejos, desde la atalaya de enferma o desde palacio a los del zoco los veo comerciar tumultuosos con diminutos relojes de arena. al faro, con fuerte olor a mar y azul, llegan los hirientes colores que empequeñecidos tientan en racimos maduros. la sal cubre mi cuerpo y lo protege mientras brota y respira. miro desde el catalejo la marea de este mercado y envidio cada semilla que los jardineros compran. la torre es segura, azul, acolchada, sabia... pero el mercado...si pudierais ver el mercado! imposibles vericuetos con gentes en ríos como hormigas inconscientes de su pleno papel de cotidianidad. y veo hasta un encantador de serpientes con su flauta suave. tanto, que la sangre se pierde y estalla agolpada. todo es tan real que puedes ver cómo los pescados se pudren al final del día y destilan una pestilente sidra goteando de los cestos de las frutas.



vuelvo con los pies sucios y las manos pintadas con flores a trepar a gatas por la escalera de caracol hasta arriba de la torre. subo sin mirarme, sin pararme, hasta descansar sobre la limpísima colcha azul, porque ya no puedo más. aprendo a zurcir y repasar cada sabor de higo morado como otra boca, el picor del sol sobre la cara, el bálsamo de los gusanos de seda, la espiral de los ojos de la serpiente, los gritos de los vendedoras y el secreto del hombre que pide limosna. después como todo tiene un final, a las dos del mediodía, cajas vacías de color blanco se apilan con sus finas aristas. frutas no vendidas y manchas moradas permanecen en el suelo, son recogidas por personas que no tienen dinero. a la realidad siempre se le atragantaron las historias del Olimpo. con las ganzúas rotas por el óxido de pesadillas recurrentes, atado con un candado, queda en esta caja de acero algún tesoro que se enfría inexorablemente en el fondo de la Seine, buscaré como siempre buscaré como una cazadora submarina en la infinita profundidad planctónica del agua. mientras allá arriba todos esperan expectantes mi muerte o mi aparición mi derrota o mi triunfo mi supervivencia o no. 

línea de tiempo musical




je veux porter ton mains



( Notre-Dame)

la persistencia de la belleza