
"Pues nadie que empieza puede saber qué encontrará en sí mismo. ¿Cómo podría presentirlo si, de hecho, aún no existe? Con herramientas prestadas va excavando un terreno también prestado y extraño, es decir, ajeno. Cuando por vez primera, de improviso, se encuentra ante algo que no conoce, que nunca le llegó de ningún lado, se asusta y siente un vértigo: pues aquello es realmente lo propio. Puede ser muy poco: un cacahuete, una raíz, una piedrita diminuta, una mordedura venenosa, un nuevo olor, un sonido inexplicable o incluso un filón oscuro y de largo alcance. Cuando tenga el valor y la presencia de ánimo necesarios para despertarse del primer vértigo temeroso y reconocer y nombrar aquello que ha encontrado, empezará su vida auténtica, la propia."
"La conciencia de las palabras", Elias CanettiFotografía de Steendo Essing