
Bajo otra luz ves de repente el mundo,
las puertas de casas ajenas se entreabrirán por
un momento,
los pensamientos secretos saldrán, serán las fiestas
menos dolorosas,
más comprensible la alegría ajena,
y más bellas las caras.
Olvídate de ti, ciégate de éxtasis,
olvídate de todo, volverá así quizás
una fraternidad y una memoria más profundas,
y dirás no lo sé, no sé cómo ocurrió:
las palmeras abrieron mi corazón ansioso.
Tierra del fuego, Adam Zagajewski
Ed. Acantilado
