lunes, 20 de mayo de 2013

Di mi nombre y todos los colores se iluminan


6 comentarios:

Stalker dijo...

Sí, al pronunciar ese nombre todos los colores se iluminan

colores que emergen como un géiser imparable, un corazón que no se detiene, la fisura que se abre entre el tiempo y el latido cuando el amor se desmesura...

es muy conmovedora esta pequeña entrada, todo lo que se mueve en ella, todo lo que ahí despierta

el eros siembra sus colores en el mundo, colores feroces que buscan apaciguarse en el cauce del otro, el otro que ya nombra, que al nombrar ilumina y cura y hace de su palabra el afluente innumerable para la sed, infinita sed que se resuelve en contacto, en caricia, en íntima demolición pánica: el estremecimiento de esta vida que desborda, en todas las lenguas posibles, en todos los colores que nos nombran...

abrazo!

Say dijo...

Stalker,
nuestro nombre escrito-pronunciado por alguien amado...

"el eros siembra sus colores en el mundo"...

el amor debería ser lema de la vida,

que toda la semántica de la vida fuese,

"el amor es nuestro mapa"...

me ayudas tanto en esto que desborda,

fragua ardiente de esquirlas, por eso sabes del resplandor del fuego, la quemazón...

Stalker, dulce y desbordante!!







Carmela dijo...

Hermoso lo que habláis.
Es cierto Say, pronunciar con el corazón el nombre de la persona amada, produce un desbordamiento de luz, de color, de sensación de plenitud que solo puede describirse mirando a la naturaleza y sintiéndola en la piel. Las palabras, los intentos de explicarlo, no alcanzan, simplemente se quedan en vagos intentos.
Un beso.

Say dijo...

...escuchar o pronunciar el nombre de la persona amada...es cuando lo indecible te alcanza...

un beso, Carmela!

ana dijo...

...y no escucharlo, es de un dolor devastador, como aquel viejo y precioso tango que dice
"... nunca más la vi,
nunca más su voz
nombró mi nombre
junto a mi
esa misma voz me dijo adiós"

un abrazo Say

Say dijo...

”Y yo diré tu nombre por la infinita tierra” Odisea, Canto XVII

un abrazo Anamaría